El famoso Salon de París.


Edouard Dantan, Un rincón del Salon, 1880

    En este blog muchas veces hemos citado —y citaremos— el término Salon y creemos oportuno aclarar aquí a qué nos estamos refiriendo. Se trata, por cierto, del Salon de peinture et de sculpture (Salón de pintura y escultura), también conocido como el Salon de París. Durante la época en que vivió Marie Bashkirtseff el Salon era el acontecimiento artístico más importante del mundo y, para brindar una visión aproximada de su envergadura, digamos que cada año miles de artistas de un lado y del otro del océano y cientos de miles de visitantes —a veces pasaban el millón—, sin distinción de clases sociales, se daban cita en esta exposición anual parisina.




    Cuando Marie Bashkirtseff comenzó a exponer, el Salon ya tenía una trayectoria de casi doscientos años. Repasemos los datos que acerca de su historia hemos podido recopilar. El primero se había realizado entre el 9 y el 23 de abril de 1667 como parte de las celebraciones por la fundación de la Academia real de pintura y escultura, bajo los auspicios del rey Luis XIV y el primer ministro Colbert (ambos en las imágenes). Perseguía el objetivo de promover las preferencias oficiales en cuanto al arte de la corte. La siguiente Exposición, dos años más tarde, ya se realizó en la gran galería del Louvre. A pesar de que se había decidido organizar un Salon cada dos años, ésto no sucedió sino hasta el siglo XVIII, principalmnte a causa de las guerras y los consiguientes problemas financieros. Fue sólo a partir de 1725 que las exposiciones se llevaron a cabo con relativa regularidad.

Pietro Antonio Martini (1738–1797), Exposición en el Salon del Louvre en 1787, grabado de Johann Heinrich Ramberg, 1787.

    Corolario de ese prolongado camino, ya en el siglo XIX —el que nos ocupa en este blog— el Salon era el centro de la escena artística, no sólo francesa sino internacional. Si queremos hacernos una idea de su magnitud podemos echar mano a algunos datos estadísticos: en 1855 se contaron casi novecientos mil visitantes y en 1880 cinco mil artistas presentaron más de siete mil obras. Apuntemos al respecto que por lo general alrededor de las tres cuartas partes eran pinturas, el resto, esculturas y grabados. En las muy amplias instalaciones del Palacio de la industria, en la cual se llevaba a cabo la exposición, los cuadros ocupaban todas las paredes, desde el piso al techo y una buena ubicación para su obra era el desvelo de todos los participantes.

«Sólo dos pasteles fueron recibidos con el N° 1. El mío y el de Breslau. El cuadro de Breslau no está en el friso. Pero sí su retrato de la hija del administrador del Figaro. Mi cuadro tampoco está  sobre la moldura pero Tony asegura que se lo ve muy bien y que el cuadro que está abajo no es grande. El retrato de Irma está en el friso y en un ángulo, por consiguiente, lugar de honor.» (Domingo 22 de abril de 1883)

El Palacio de la industria, con sus inmensas cúpulas vidriadas, era la sede del Salon de Paris en tiempos de Marie Bashkirtseff.

    La exposición representaba un evento social por demás significativo y se constituía en una de las atracciones masivas más populares de la capital francesa, sus múltiples y espaciosas salas eran visitadas por todas las clases sociales. Por otra parte también era un lugar de reunión, de renombre internacional, para coleccionistas y marchantes en el que cada año se realizaban operaciones por millones de francos. 
    En cuanto a los artistas de aquellas épocas, su admisión a la Exposición era el paso previo al reconocimiento internacional, allí se daban cita obras de todas partes del mundo y obtenían los mejores precios del mercado. Vale destacar aquí que en el siglo en que vivió Marie Bashkirtseff la pintura se había convertido en una profesión atractiva y con oportunidades de ingresos superiores a la media, gracias a una educación regulada por el Estado y, fundamentalmente, a la influencia del Salon de París.
    Digamos además que los artículos que se publicaban en las periódicos de la época acerca de las obras expuestas en el Salón  marcaron el comienzo de la profesión moderna del crítico de arte.

    Para 1846 están contabilizados un millón doscientos mil visitantes, que representaban la totalidad de los habitantes de la ciudad luz. A partir de 1848, cuando la entrada dejó de ser gratuita, la cantidad de visitantes disminuyó y cambió asimismo la composición social del público. En 1876, la cifra había descendido a poco más de quinientos mil. Sólo los domingos, con el libre ingreso, el flujo de asistentes se mantuvo en lo habitual.

    El Salon de Paris abría sus puertas por lo general el 1° de mayo y continuaba hasta la segunda quincena de junio. Hasta las primeras décadas del siglo XIX el ingreso era gratuito y la exposición se financiaba con la venta del Livret o catálogo. Los miles de trabajos expuestos no estaban rotulados con el nombre del autor y de la obra sino con un número, lo que obligaba a la compra del librito editado por el Salon. Jóvenes artistas o escritores que habían estudiado previamente el Livret eran contratados como guías de la exposición.
    También se obtenían ingresos sustanciales a través del guardarropa y del buffet. A partir de 1848 la entrada dejó de ser gratuita, excepto los domingos. Los ingresos por lo general promediaban el medio millón de francos aunque en 1855, coincidiendo con la Exposición internacional de París, se llegaron a recaudar cuatro millones. Casi novecientas mil personas visitaron el Salón este año, en el que se intalaron torniquetes para establecer con precisión la cantidad de visitantes. Sin embargo, da la impresión de que las ganancias nunca fueron suficientes. El Estado francés se había convertido en una fuente de subsidios para el colosal Salon de Paris.

Honoré Daumier, Salon de París el día de la entrada gratuita, 1855.


    John S. Hallam es el autor de un excelente sitio sobre las exposiciones del Salon año por año, Paris Salon Exhibitions, del que hemos extraído la siguiente imagen, que ilustra del Salon de 1787. 

Pietro Antonio Martini (1738–1797), Exposición en el Salon del Louvre en 1787, agua fuerte.



    Marie Bashkirtseff vivió en tiempos de cambios, las nuevas corrientes habían hecho ya su aparición. El jurado del Salon, sin embargo, dominado por los viejos maestros, favorecía a la pintura convencional y se fue volviendo poco a poco un símbolo del conservadurismo. Los miembros del jurado no sólo se encargaban de votar las obras premiadas sino de permitir o rechazar su exhibición. Pocas obras ajenas al espíritu tradicional se desplegaban en las paredes del Salon y esa situación terminó por provocar descontento, críticas y sátiras.

Clément Pruche, Famoso jurado de pintura del Salon de 1841

    Durante la segunda mitad del siglo XIX —un par de décadas antes de los tiempos de Marie Bashkirtseff— los criterios de admisión y de selección fueron objetados y se organizaron otras exposiciones, al margen del Salon oficial. Por ejemplo, el Pabellón del realismo de Gustave Courbet (1819-1877, foto), aunque el más notable fue el que se llevó a cabo en 1863. Ese año de las cinco mil obras presentadas, tres mil habían sido rechazadas y, ante la indignación de los artistas, Napoleón III se decidió a concederles a éstos un espacio de exposición, Le Salon de refusés (el Salon de los rechazados) de 1863. Esta exposición paralela —en la que se exhibió, por ejemplo, Le déjeuner sur l'herbe, de Manet—, signo visible de que el sistema vigente estaba agotado, es considerada por muchos historiadores del arte como el nacimiento de la edad moderna. Desprovisto de la seriedad del Salon oficial, se convirtió en un lugar visitado por la multitud que buscaba entretenerse, pero también en un medio importante para la difusión del arte impresionista.

Edouard Manet, Le déjeuner sur l'herbe, museo d'Orsay, París

    Ya durante la República las controversias continuaron hasta que en 1881 el primer ministro Jules Ferry (1832-1893, foto), con la intención de alejar al Salon de la influencia de la Academia de bellas artes, instituyó la Sociedad de artistas franceses, un comité de noventa miembros —todos artistas destacados— a efectos de que se encargase de la organización del Salon y el Estado francés se desligó definitivamente de su administración. 

    Parece ser que en esos momentos Tony Robert-Fleury (foto), el maestro de Marie, tuvo la intención de encabezar una asociación de artistas para tomar el control del Salon, aunque su iniciativa no prosperó.

«Tony ha rejuvenecido desde que se puso en la cabeza organizar la sociedad de artistas libres. Ha preparado un informe muy aplaudido y ha investigado acerca de todas las sociedades que han existido, y teme que su nombre quede encadenado a esta historia… Tiene fuego en los ojos… ¡Ah!, si yo hiciese un buen cuadro, me sentiría así de regenerada.» (Sábado 31 de diciembre de 1881) «Visité a Tony, a quien encontré muy molesto porque su asociación de artistas no funciona más.» (Sábado 22 de abril de 1882)

Henri Gervex, Una sesión del Jurado en el Salon de 1885
Personajes retratados: Joseph Barrias Félix (1822-1907), Benjamin-Constant, nacido Jean Baptiste Benjamin Constant (1845-1901), Léon Bonnat (1833-1922), William Bouguereau (1825-1905), Charles Busson (1822-1908), Alexandre Cabanel (1823-1889), Carolus-Duran, né Charles Emile Auguste Durant (1837-1917), Jean-Charles Cazin (1841-1901), Fernand Cormon, né Ferdinand Anne Piestre (1845-1924), Edouard Detaille (1848-1912), Ernest Duez (1843-1896), Louis Français (1814-1897), Henri Gervex (1852-1929), Gustave Guillaumet (1840-1887), Antoine Guillemet (1841-1918), Henri Harpignies (1819-1916), Jean-Jacques Henner (1829-1905), Ferdinand Humbert (1842-1934), Jean-Paul Laurens (1838-1921), Eugène Lavieille (1820-1889), Jules Lefebvre (1836-1911), Hector Leroux (1829-1900), Evariste Vital Luminais (1822-1856), Albert Maignan (1845-1908), Alphonse de Neuville (1835-1885), Charles-Henri Pille (1844-1897), Alexandre Protais (1826-1890), Pierre Puvis de Chavannes (1824-1898), Alexandre Rapin (1839-1889), Tony Robert-Fleury (1837-1911), Alfred Roll (1846-1919), Antoine Vollon (1833-1900), Félix de Vuillefroy Cussini (1841-1916). La identificación de Cabanel, Luminais Lavieille, Humbert e Cormon es incierta. Fuente: Arteblog

    Sin embargo, el jurado de esta nueva institución se mostró tan severo como el de antes, situación ésta que terminó provocando una primera escisión llamada Salon de la sociedad de artistas independientes, esto fue en 1884, año de la muerte de Marie. En el marco de esta asociación serán organizadas numerosas exposiciones retrospectivas en las que se presentarán obras, entre otros, de Van Gogh, de Toulouse Lautrec y, de 1910 a 1914, de los cubistas. Otra nueva escisión, en 1889, dará origen a la Sociedad nacional de bellas artes, que organizará un Salon anual en el Campo de Marte.

Jules Grün, Un viernes en el Salon de los artistas franceses, 1911.

    No nos olvidemos del Impresionismo. Digamos al respecto y entre paréntesis que en 1874, año en que el Salon oficial había exhibido más de tres mil quinientas obras, se había efectuado la primera Exposición impresionista en un apartamento prestado por el célebre fotógrafo Nadar (1820-1910, foto), con treinta y un expositores. A la muestra asistieron tres mil quinientas personas, contra cuatrocientas mil del salón oficial. 

Estudio de Nadar, sede de la primera Exposición impresionista, 1874. 



    Vayamos ahora a los premios del Salon de Paris. Digamos que las medallas de honor de primera, segunda y tercera clase (desde 1946 serán de oro, plata y bronce) recompensaban la obra en conjunto de un artista. Asimismo el jurado distinguía con menciones honorables a los trabajos más destacadas. En el marco de situación que hemos expuesto, un premio en la Exposición adquiría un valor trascendente para el artista puesto que ello equivalía a una popularidad inmediata. A su vez, era muy importante en el plano económico, ya lo hemos visto en los casos de Louise Breslau o de Jules Bastien-Lepage, que hubieron de salir de la pobreza gracias al aluvión de pedidos que el premio les trajo aparejado.

«¡Esos pobres artistas! Había algunos muy impresionados, hombres de cuarenta y cinco años muy pálidos, muy conmovidos, con sus levitas y sus trajes mal hechos, que iban a recibir su medalla y estrechar la mano de Jules Ferry, ministro. Un buen escultor que había recogido su estuchecito, apenas volvió a su lugar lo abrió y su cara se iluminó con una sonrisa muy bella, como la sonrisa de un niño.» (Viernes 22 de junio de 1883)


    Marie Bashkirtseff se presentó por primer vez en el Salon en 1880, con un óleo que representaba a su prima Dina en la lectura de una obra bastante discutida en su momento, La cuestión del divorcio, de Alexandre Dumas hijo.
    A propósito y como dato de interés, consignemos que durante muchos años se ha pensado que esta pintura había desaparecido, al igual que otro centenar de las obras de Marie, eso fue hasta que en 2012 hizo su reaparición en una subasta de Sotheby's.

 Marie Bashkirtseff, Muchacha leyendo La cuestión del divorcio. Óleo sobre tela, 89 x 130 cm. Museo de la fundación rusa Renacimiento de la memoria de Marie Bashkirtseff. 

    Para el siguiente Salon, el de 1881, el maestro Rodolphe Julian le encargará la pintura que habrá de resultar imagen icónica de su Academia, una panorámica de uno de sus atelieres de mujeres.

Marie Bashkirtseff, El atelier de mujeres de la Academia Julian. Óleo sobre tela, 185 x 145 cm. Museo de bellas artes de Dnipropetrovsk, Ucrania.

    Tiempo más tarde Marie Bashkirtseff considera que su aprendizaje ha concluido y abandona la Academia Julian. Luego se embarca en uno de sus tantos viajes, en este caso un extenso periplo por España y cuando llega 1882 descubre que no tiene nada para enviar al Salon. Se siente insegura y regresa al redil del maestro. 

«Ayer visité a Julian (estamos en París desde ayer a la mañana) y constaté que ya no me trata como a una trabajadora seria.» (Jueves 20 de abril de 1882) «Retorné al atelier Julian.» (Lunes 24 de abril de 1882)

    En 1883 presentará tres obras, dos óleos y un pastel. 

«Pero esta mañana visité a Julian para hacerme repetir aquellas bellas cosas. Parece que Bouguereau le dijo: "Usted tiene una rusa que envió algo que está bastante bien, bastante bien". —Y usted sabe —agregó Julian—, que en boca de Bouguereau eso es algo enorme cuando no se trata de alguno de sus alumnos—. En fin, parece que tendré algo como una mención.» (Sábado 31 de marzo de 1883) «Con Cabanel hablaron de una medalla… por el pastel. Preferiría una pequeña mención pero por la pintura…» (Miércoles 4 de abril de 1883)

    Marie Bashkirtseff recibió, efectivamente, su mención honorable en el Salon de 1883, será por el retrato al pastel que representa a su prima Dina. Cuando para muchos artistas ya contaba como un éxito que su obra haya sido aceptada, la obtención de una mención entre tres mil participantes viene a echar luz sobre sus capacidades y sus perspectivas artísticas.


Marie Bashkirtseff, Retrato de Dina Babanine. Pastel, 50 x 61 cm. Mención honorable en el Salon de 1883. Museo d'Orsay, París, Francia.


Marie Bashkirtseff, Jean et Jacques. Óleo sobre tela, 115 x 155 cm. Salon de Paris 1883. Newberry Library, Chicago, EEUU.


Marie Bashkirtseff, Une parisienne, retrato de Irma, su modelo favorita. Óleo sobre tela, 46 x 55 cm. Museo del Petit Palais, Paris.

    A partir de ese momento la fama comenzó a golpear su puerta, fue reconocida y celebrada no sólo en los círculos artísticos sino entre el público en general, que leía su nombre en decenas de artículos periodísticos.

    Para el Salon de 1884, preparará su obra más conocida, Un meeting, que ya pergeñaba cuando todavía no se habían discernido los premios de la anterior exposición.

«Un grupo de pilluelos, las cabezas muy cerca unas de otras. Medio cuerpo solamente. El mayor tiene una docena de años y el pequeño seis. El más grande, visto casi de espaldas tiene un nido y los demás observan con actitudes variadas y precisas. La sexta es una chiquilla de cuatro años, vista de atrás, la cabeza alzada y los brazos cruzados sobre la espalda. Parece algo común por la descripción pero en realidad esas cabezas juntas forman algo extremadamente interesante.» (Miércoles 4 de abril de 1883)

    Con esa obra, ya plenamente inscripta en la corriente naturalista que en literatura lideraba Emile Zola y, en pintura, su admirado Jules Bastien-Lepage, todo le auguraba un premio mayor.

« Emile Bastien acaba de decirme que su hermano está enfermo, por eso no hizo mucho este año. [...] Le mostré mis pilluelos y apenas me atrevo a escribir lo que me dijo: —Es una medalla, seguro. Será un gran éxito, seguro. Muchos artistas en las mejores situaciones y en el primer nivel no podrían hacer algo así. Nadie dudará que lo hizo una chica. Alguien que piensa, que observa, que ama la naturaleza—. En fin, no se esperaba algo así.» (Martes 6 de noviembre de 1883)

Marie Bashkirtseff, Un meeting. Óleo sobre tela, 177 x 193 cm. Salon de Paris, 1884. Museo d'Orsay, París.

    En los dos meses de la Exposición, el público y la crítica fueron coincidentes con el pronóstico. Sin embargo, este año de 1884 —el último de su breve vida— Marie Bashkirtseff se quedó con las manos vacías. Durante el Salon anterior había menospreciado la enorme distinción que significaba una mención honorable porque se la habían otorgado al pastel —ella lo consideraba un arte menor— en lugar del óleo.

«Y Bojidar se birló el famoso letrero y me lo trajo. Ese pedazo de cartón con las palabras: mención honorable. Inmediatamente se lo até a la cola de Coco que, del susto, no se atrevía a moverse.» (Jueves 24 de mayo de 1883)

    Es probable que el jurado no le haya perdonado aquel desplante. Son sus postreros meses. Pasada la decepción, se entregará a su último proyecto: un banco en la calle, de dimensiones soberbias, 3,15 x 2,47 metros.

«Un banco público sobre el bulevar de Batignolles e incluso en la avenida Wagram, ¿lo han observado? Con la calle y la gente que pasa. ¡Todo lo que contiene un banco!, ¡qué novelas, qué dramas! El descastado con un brazo apoyado en el respaldo y el otro sobre la rodilla, su mirada perdida; la mujer con el niño sobre las rodillas; la mujer del barrio que trajina agotada. El muchacho de la tienda que se sentó muy contento a leer un diarito. El obrero adormilado, el filósofo o el desesperado que fuma. Estoy viendo tal vez demasiadas cosas… Sin embargo, miren bien hacia las cinco o seis de la tarde. Sí. ¡Ahí está!, ¡ahí está!, ¡ahí está! Me parece que lo encontré.» (Lunes 14 de julio de 1884 )

 Marie Bashkirtseff, Un banco (inconcluso). Óleo sobre tela, 315 x 247 cm.

«No pude salir. Estoy  absolutamente enferma, aunque no en cama. El médico viene día por medio desde la visita de Potain, que me envía su sub-Potain. ¡Ah, Dios mío, Dios mío!, y mi cuadro… Mi cuadro. Mi cuadro, ¡Mi cuadro!» (Domingo 12 de octubre de 1884)

    Nunca lo podrá terminar, ya no tendrá otro Salon. Marie Bashkirtseff murió diecinueve días más tarde, el 31 de octubre de 1884. No había cumplido aún veintiséis años. ⬜


© José H. Mito





Marie Bashkirtseff Dixit: «Me parece que nada tengo que hacer en este mundo más que dejar un nombre para la posteridad.» (Jueves 22 de junio de 1884)




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